Lanzarote (I): El Malpaís de la Corona (Haría)

sábado, 18 de marzo de 2017

Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Tabaiba y volcán de La Corona


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Carretera del Malpaís


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en la carretera de Órzola


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en la carretera de Órzola


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Huertos a los pies del Volcán


Malpaís de la Corona (Haría, Lanzarote)
Jameo en el Malpaís de la Corona


Risco de Famara y Volcán de la Corona (Haría, Lanzarote)
Colada del Volcán en el Risco


Tal y como habéis visto si seguís este blog en España hay infinidad de lugares absolutamente maravillosos para descubrir. Algunos más conocidos, otros menos, estos lugares capturan la imaginación de quienes los visitan y no es raro que grandes producciones fantásticas como Juego de Tronos o Star Wars hayan buscado escenarios en nuestro país.

Pero dentro de lo mucho y bueno que hay en España si hay un lugar diferente ese es Canarias, debido a su vulcanismo, aún activo, que ha modelado unas islas diferentes. Y dentro de las Canarias, Lanzarote es la más volcánica de todas.

Dentro de la isla se pueden encontrar restos de tres erupciones recientes. La más pequeña es la que está a pies del volcán de Tahiche, entre Teguise y Costa Teguise. Aunque el cono está totalmente degradado su colada es aún hoy una mancha de basalto y lava en mitad de campos de tierra. En Google Maps se puede apreciar perfectamente.

La más moderna y más espectacular es Timanfaya, que abarca algo así como la cuarta parte de la superficie isleña. Fueron una serie de surgencias y explosiones de lava de baja intensidad entre los siglos XVIII y XIX. A los locales debió parecerles el fin del mundo. Y para muchos, por desgracia, así fue en la hambruna que vino a continuación.

Pero en el norte de la isla, en tierras de Haría, está el que el sitio más extraterrestre en el que he estado en mi vida: el Malpaís de la Corona.

Un malpaís es un terreno por el que han pasado coladas volcánicas, dejando a su paso una región de roca apenas erosionada y que en un principio es estéril. A partir de ahí la vida irá colonizando y degradando la roca creando sustrato y tierra fértil. En un ambiente tan árido como el de Lanzarote es una tarea de decenas de miles de años. La Corona tiene sobre unos 25 mil años y ahí sigue, muy lejos de convertirse en terreno fértil. Pero hay quien ya ha colonizado la roca.

Descubrí el lugar un poco por casualidad. A pesar de haber preparado medio bien el viaje nunca había oído o leído acerca del Malpaís de la Corona. En mi primera mañana en la isla tenía previsto visitar La Graciosa, una pequeña isla de la que hablaré próximamente.

Resulta que en lugar de meterme por la carretera de la costa como todo hijo de vecino el Sygic decidió que la ruta por el interior era mucho mejor y como no conocía la isla le hice caso. En términos de tiempo es un error, pero en términos de interés no hay color.

Iba tan pendiente de la carretera para llegar a tiempo al barco que no me di cuenta hasta que estaba bien adentro del Malpaís de que el paisaje que me rodeaba no era un paisaje normal. El paisaje que me rodeaba o, más concretamente, la vegetación de ese paisaje no se parecía en nada a cualquier otro lugar que hubiese visto antes. Tal vez alguna planta me recordase a alguna cosa que había visto en macetas, de estas plantas un poco raras que a veces hay en jardines, pero el resto y el conjunto en sí me parecía sacado de una película de ciencia-ficción. En cuanto pude busqué un lugar para aparcar y lo de llegar a tiempo al barco de repente no parecía tan importante. Saqué una foto y seguí hacia Órzola. A la vuelta de La Graciosa volví a pasar por aquí. La carretera de la costa tenía tiempo de recorrerla y el Malpaís me llamaba mucho la atención.

Dentro de la increíble vegetación que está colonizando el malpaís hay una planta que destaca, la llamada tabaiba dulce llamada así porque los guanches la usaban como chicle para reducir la sensación de sed. También está su prima la tabaiba amarga, usada por los guanches para pescar matando a los peces por la toxicidad de la sabia.

En el malpaís ha aparecido últimamente una nueva colonizadora, la vinagrera, una planta que si no recuerdo mal procedía de El Hierro y que se adaptó maravillosamente a la isla, representando un problema importante para la vegetación local, que se ve en desventaja. En Timanfaya están viendo como montañas de lapili perfectamente yermas están siendo colonizadas a toda velocidad por esta planta.

También hay un buen número de aulagas y de líquenes, que han teñido de amarillo buena parte de las rocas. A pesar de la aridez de Lanzarote la parte norte se puede considerar húmeda (para el estándar isleño), ya que los alisios a veces cubren con nieblas o nubes esta parte de la isla, siendo más húmeda la parte superior del Volcán de la Corona.

Hay otra característica especial de este Malpaís y es que está recorrido por el tubo volcánico más largo que se conoce. Parte del Volcán de la Corona y tiene una parte submarina de unos 1500 metros. En su recorrido hay dos tramos que pudiera ser que os suenen porque salen en la mayor parte de folletos turísticos, la Cueva de los Verdes y Los Jameos del Agua.

Estos tubos volcánicos se forman cuando un río de lava queda sepultado por capas que se van enfriando y solidificando y funciona como una especie de tubería. A medida que el flujo ígneo va perdiendo caudal este tubo va quedando vacío. En algunas partes el techo no es lo suficientemente estable y con el tiempo termina cediendo. A esta parte descubierta es a la que llaman "jameo" en la isla.

Como véis un lugar que tiene mucho que explicar aunque su extensión sea bastante reducida, de sólo unos 45 kms2.

El Mapa
Rutas relacionadas